Rehacer tu vida: Encontrar pareja después de un divorcio.

Al terminar una relación importante, sobreviene un proceso de recuperación llamado duelo. Cuando uno termina ese proceso, sabe que está listo para avanzar y comenzar una nueva relación.

Sin embargo, debemos estar alerta para no tropezar de nuevo con la misma piedra. Para ello, será importante poner atención a los siguientes puntos para que la nueva relación funcione:

 

El tesoro de la antigua relación.-

Cuando una relación que termina es superada, se convierte en un tesoro de aprendizajes. Para que la nueva relación funcione, debes analizar adecuadamente qué falló en la relación anterior. Generalmente uno se queda con la idea de que fue el otro el culpable de que no funcionara, sin embargo, la experiencia nos dice que donde hay conflicto, ambas partes llevan un porcentaje de responsabilidad. Aferrarse a la idea de que el otro fue el responsable, o culpar al destino o las circunstancias nos conducen tan solo a la crítica, al rencor y a un sentimiento de estar indefenso ante las situaciones en que nos coloca la vida. Reconocer qué fue lo que tú hiciste mal, en qué fallaste, qué dejaste de dar, te acercará en cambio a modificar aquellas conductas que causan conflicto en la relación de pareja, te ayudará a evitar los mismos errores y al mismo tiempo, a lograr un mayor conocimiento de ti mismo, y por lo tanto, a crecer como persona.

Los motivos correctos.-

Al comenzar una nueva relación, es importante que los motivos por los que tomamos esta decisión sean los correctos, es decir, debemos asegurarnos de que no estamos involucrándonos con alguien más solo por esquivar el dolor que aun se tiene por la pérdida de la antigua relación, por temor a la soledad o por presiones sociales.

Cuando se tienen hijos, será muy válido el deseo de que la nueva pareja se integre a la familia como figura paterna o materna, sin embargo, el buscar una pareja solo por darle a nuestros hijos un padre o madre, puede resultar contraproducente: una pareja funcional es una que está basada en la compatibilidad, el amor, la atracción y la sana convivencia.

Al elegir una nueva pareja, se debe ser cuidadoso, evaluar muy bien si esa persona es la indicada para satisfacer las necesidades emocionales de uno, y esto nos lleva al siguiente punto.

Autoconocimiento.-

Una relación sana está compuesta por dos personas sanas. El autoconocimiento es indispensable para la propia salud mental. Si uno conoce sus propias necesidades, cuáles son los defectos en que tiene que trabajar, si uno sabe qué quiere para su futuro, cómo espera que las personas lo traten, cuáles son las cosas que es capaz de ofrecer en una relación, el riesgo de elegir mal a la pareja será mucho menor. No olvidemos que para recibir amor, uno debe sentirse digno de él, y esto solo se logra desarrollando el amor propio. El autoconocimiento es la base de la autoestima.

Las características de la nueva pareja.-

Debemos tener claro que sea quien sea, nuestra nueva pareja no será perfecta, como no lo fue la anterior. Lo importante es tener claro el tipo de cualidades y valores que nos son indispensables para un futuro conjunto. Es decir, puedes preferir que tu pareja sea joven, bella o atlética, pero pregúntate qué sucederá cuando esas cualidades hayan desaparecido con el paso del tiempo, ¿seguirá siendo ella la elegida? Aquello que nos permitirá tener una vida de pareja prolongada y satisfactoria con una pareja, son la igualdad en los valores y las metas en común. Por eso es muy importante que platiquen acerca de las expectativas del otro, si desean más hijos, si planean un cambio de residencia o si desean o no volver a contraer matrimonio. Si tú y tu nueva pareja tienen una concepción similar de lo que la vida es y lo que desean del futuro, tiene posibilidades de caminar por la misma senda por un periodo significativo.

Los hijos que ya existen.-

Las familias reconstituidas, donde uno o ambos miembros de la pareja ya tienen hijos, pueden representar un reto para la relación. Es importante que tu pareja acepte el hecho de que tus hijos forman parte de ti. Si él o ella no desean involucrarse en la crianza de los hijos del otro, ni representar el rol paterno, es indispensable que la relación sea de aceptación y respeto, tanto a ellos como a tus decisiones sobre ellos. Si desea integrarse como padrastro o madrastra de tus hijos, no olviden tomar acuerdos muy específicos y firmes en cuanto a quién es el que pone las reglas, impone castigos y consecuencias, cumple con responsabilidades económicas o platica los temas serios con los hijos.

Si los hijos de alguno de los miembros de la pareja no está de acuerdo con la nueva relación, no es aconsejable forzarles a aceptarla. Hay que darle tiempo de acercarse y conocer al nuevo integrante de la familia, a quien él percibe como un intruso que robará el amor del padre o la madre. El novio o novia que se acerca a los hijos de su pareja, tiene la obligación de cultivar una relación armoniosa con el hijo, aun cuando éste se muestre renuente o agresivo. Si tu pareja no muestra disposición de procurar una relación cercana y armoniosa con tus hijos, la pareja no tiene buen pronóstico. La relación que se requiere va más allá de la indiferencia, la pareja debe mostrar un deseo activo por ganar el cariño de los niños, si es que desea que la relación evolucione.

Sabemos que las cosas a veces no funcionan como lo hemos planeado. Si ya tienes una nueva pareja y necesitan ayuda para funcionar mejor,

 

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